"El Cobijo de Manolo"

He querido hacer esta foto a la luz del día, para distanciarme del drama que supone la situación de los sintecho. He escogido el color y variedad cromática en esta y otras fotografías de la misma temática, precisamente para acentuar este distanciamiento para mantener una cierta objetividad sobre el tema tratado.

La derrota que supone la situación narrada hace que muchos indigentes duerman o moren durante casi todo el día en su cobijo, especialmente los fines de semana cuando se trata de cajeros como es el caso. Ahí están para no pensar, por falta de fuerzas, expectativas, ilusión. No ha sido por desgracia ni mucho menos difícil la búsqueda, estas escenas son más familiares que nunca en los tiempos que corren y están absolutamente normalizadas, cosa que no dice mucho de un estado de derecho que para absolutas chorradas observa la constitución como frontera intraspasable y que olvida que esa misma constitución asegura a todo ciudadano un hogar digno.

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En este caso se trata de Manolo. Un tipo que lee muchísimo, le encanta Dostoievski, Tolstoi, Chejov, en fin, la literatura rusa, como a mí, por eso empatizo tanto. Por eso y porque como él, yo también dormí en un cajero. No se trata de falta de habilidades, ni de inteligencia, ni siquiera de fuerza de voluntad. Acabar en la calle no va de eso. Le puede pasar a cualquiera, cualquiera que como en el caso de Manolo, sufra un divorcio tan doloroso, que acabe desechándose a sí mismo y abandonándose sin remedio. Cuando se da cuenta, está así, y desea que no sea demasiado tarde para reaccionar.

Nota del autor, Daniel Marin, un emprendedor sin techo. Su talento es el foto-periodismo.

Si quieres ayudar a Manolo y por lo tanto a mí mismo, haz un donativo a la cuenta que firma este artículo con el título “Cobijos”. La esperanza nunca se pierde.

Nota desde la asociación Emprendedores Sin Techo.

Puedes realizar una donación para ayudarle a traves de la cuenta bancaria de la asociación Emprendedores Sin Techo: IBAN No ES78 0081-1699-53-0001058408

"El Cobijo de Alex y Marta"

Hay quien considera la cama el mejor invento del mundo. Bueno, creo que se pasan.

Pero es imprescindible aun al raso, con frío, compartiéndola con una cerveza, hablando de lo humano y lo espiritual, sin hablar ya de penas y apenas sin esperanzas.

Incluso así ahí está esa dignidad inherente al ser humano, un colchón delante de la seguridad social, de forma simbólica, que, aunque apene a quien ha pasado por situaciones parecidas, alegra la vista por su estética y colorido.

Pero la historia de esta foto no va de colorido y estética, formas y belleza.

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Alex y Marta desearían crear una familia, en un hogar, renunciar al alcohol como forma de evasión y sonreír más. Sentirse protegidos, no sufrir agresiones verbales y tolerar ignominiosamente como buscarse la vida cada día.

Han picado muchas puertas y no hay respuesta satisfactoria. Hacen manualidades, él era operario de almacén, ella cuidaba ancianos. Tras un desahucio, todo se fue al garete. La espiral en la que entraron, de deudas y depresión mimética, terminó en esto, la vida en la calle y el alcoholismo. Quieren curarse y poner remedio a todas sus penas. Para ello requieren de muchos recursos que ahora no disponen. Entrar en un hospital para luego volver a la calle no es remedio.

Nota del autor, Daniel Marin, un emprendedor sin techo. Su talento es el foto-periodismo.

La historia de Alex y Marta también fue la mía, y puede volver a producirse, pues estoy en el alambre del trabajo precario y simbólicamente pagado. Si quieres ayudar a Alex y Marta, y por lo tanto a mí mismo, puedes hacer un donativo a la cuenta que firma el artículo con el nombre “Cobijos”.

Nota desde la asociación Emprendedores Sin Techo.

Puedes realizar una donación para ayudarle a traves de la cuenta bancaria de la asociación Emprendedores Sin Techo: IBAN No ES78 0081-1699-53-0001058408

Gracias!

"El cobijo de Sonia, Jordi y Pablo"

Son las doce y todavía estáis acurrucados en vuestros sacos. Poco importa el ajetreo que sentís de pequeños y mayores que aprovechan el domingo para jugar en el parque, ese motivo que se está perdiendo con la involución tecnológica.

Para vosotros aún queda mucho día, muchos metros que recorrer, mucha vergüenza pidiendo caridad, algo de vino o cerveza que echar al cuerpo, para calentarlo, para evadirse un poco de esta maldita realidad.

Hoy domingo, que pasa tanta gente por aquí, necesitáis que alguno de vosotros siempre esté vigilando vuestro cobijo, no sea que a algún gracioso se le ocurra desmontaros el chiringuito. Dentro de lo que cabe, ahí estáis bien, decís. Con que poco os conformáis ya, abandonada la fe en la sociedad.

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Pero en el espíritu humano es inherente la esperanza. La esperanza de un hogar, un simple techo y una cocinita, un lugar de referencia, aunque, con mucho dolor, debáis separaos. Eso que casi todos tienen, menos miles, aquí en Barcelona, aquí en pleno centro, esta ciudad tan turística, bonita y cosmopolita.

Me contáis que estáis agradecidos por mi interés y el de la organización con la que colaboro. Que no queréis caridad, que queréis cantar, escribir, trabajar, comer dos veces al día por vuestros méritos y que todos tenemos algún talento, aunque no todos lo conozcamos.

Nota del autor, Daniel Marin, un emprendedor sin techo. Su talento es el foto-periodismo.

Si deseáis ayudar a que Sonia, Jordi y Pablo salgan de la calle, y que el que suscribe no vuelva a ella por una grave situación económica en la actualidad, podéis realizar un donativo en la firma del artículo. Toda colaboración es bienvenida.

Nota desde la asociación Emprendedores Sin Techo.

Puedes realizar una donación para ayudarle a traves de la cuenta bancaria de la asociación Emprendedores Sin Techo: IBAN No ES78 0081-1699-53-0001058408

Gracias!

"El Cobijo de Rubén"

Hola Rubén. Te he venido a ver y no estás. Me ha venido a la cabeza aquella vez que hablamos, te dije que me sentía mal por lo que estabas pasando y te quedaste unos pocos pero interminables segundos callado, me miraste y me dijiste que ya no tenías por qué hacer la cama.

Deseaba verte porque quería contarte algo que me es difícil comentar aquí fuera, en la selva, como tú dices. Quiero decirlo a alguien con la mirada limpia, la tuya. Aquí fuera, está de moda el buenismo, la solidaridad, pero en el fondo todo se mide en euros, se asocia ineludiblemente empleo y dedicación (¡como si tú no te dedicaras a cosas, estando sin empleo!), se mezcla éxito y mérito, se confunde valía con triunfo.

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Jopa! Pues me apena un montón no verte. No por ti, sino por mí. Sé que tú ya has decidido tu vida, y con esa convicción, tan íntima, has sido capaz de limpiar tus ojos, examinarte, seguir adelante hasta que el cuerpo aguante, sin dudas, aceptando, asumiendo tu nuevo rol. Yo estoy al límite y puedo volver a dormir junto a ti.

Daría todo lo que tengo por llegar a la serenidad que tú ya posees. De eso quería hablarte. De que esa serenidad puede llegar a ser mayor teniendo un hogar real, pues estamos realizando una campaña para que la gente salga de la calle.

Nota del autor, Daniel Marin, un emprendedor sin techo. Su talento es el foto-periodismo.

Si deseas que Rubén salga de la calle y yo no vuelva a ella puedes realizar un donativo en la cuenta que firma este artículo con el título “Cobijos”. Gracias por adelantado.

Nota desde la asociación Emprendedores Sin Techo

Puedes realizar una donación para ayudarle a traves de la cuenta bancaria de la asociación Emprendedores Sin Techo: IBAN No ES78 0081-1699-53-0001058408

Gracias!

"El Cobijo de Antonio, Jaime, Braulio, Sergio, Juan y María"

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Deja las cosas en cualquier sitio que nuestro orden es particular, usa la cabeza y aprovecha cualquier cosa para tus necesidades, sé creativo. No podemos decir que no tengamos nada, tenemos mantas y colchones, y maletas con ropa, míralo tú mismo, y compañía, aquí somos seis, Antonio, Jaime, Braulio, Sergio, Juan y María. Más que mucha gente que vive sola en su apartamento, amargada, bueno no, que con el whatsapp y el facebook tienen centenares de amigos y hablan cada día, pero bueno, nosotros aquí hablamos y estamos juntos siempre, e incluso tenemos sexo, pero de eso ya te enterarás y te lo tendrás que currar.

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Dicen que no tenemos dignidad y que lo hemos perdido todo, pero para mí, en lo más profundo de mi ser, lo único que me falta es un hogar, ya no te digo dinero ni trabajo, con un hogar todo mejoraría, porque frío en invierno hace, y la poli a veces nos molesta, los tontainas no porque ven que somos muchos. Así que me encanta la iniciativa que proponéis desde HomelessEntrepreneur ya que todos tenemos habilidades que con las necesidades básicas cubiertas podríamos demostrar. Y tampoco queremos que tú, Daniel, te quedes en la calle, ya que dices que estás en una situación límite.

Nota del autor, Daniel Marin, un emprendedor sin techo. Su talento es el foto-periodismo.

Si quieres aportar un donativo para que estas seis personas salgan de la calle y yo no vuelva a ella, puedes hacerlo a través del número de cuenta que firma este artículo con el título “Cobijos."

Nota desde la asociación Emprendedores Sin Techo

Puedes realizar una donación para ayudarle a traves de la cuenta bancaria de la asociación Emprendedores Sin Techo: IBAN No ES78 0081-1699-53-0001058408

Gracias!