Serie ‘Pequeños guerreros’ Arquero

Hola Jesús: Me pongo en contacto contigo a través de Andrew Funk. El motivo es que mi experiencia vital también contempla la vida en la calle, y en la actualidad estoy en el alambre por unos ingresos muy escasos. Andrew me ha propuesto aunar lo que él llama mis talentos, aunque no lo son tanto: la fotografía y el relato.

Tan solo como orientación te he enviado un enlace a unos relatos cortos que por suerte colgué en la nube en su día. He perdido muchos más, y sobre todo trabajos académicos que bajo mi punto de vista coincidieron con la etapa más inspirada que tuve. Como te he dicho he estado en la calle y soy alcohólico, aunque mantengo la abstinencia. El reto de escribir requiere rutina, concentración y tranquilidad, y pese a que estoy en una etapa espiritual muy ansiosa no dejo de escribir algún relato corto en mi blog. Pues eso, a parte de los relatos y una carta que envié en su día a una exnovia, en la firma de este mail puedes enlazar a un blog gratuito de wordpress en el que realizo un breve relato basado en la fotografía que aparece. […] Mi vida ha sido muy intensa y muchas veces he intentado organizar ideas para empezar a escribir tantas experiencias, pero no me interesa la autobiografía, en fin, espero poder hablar de ello contigo. […] Para finalizar, bajo mi punto de vista hoy día se escribe más que se lee, y yo he sido un gran lector. Ahora me cuesta por falta de concentración y un alto punto de ansiedad por mi realidad, pero en mi cabecera nunca ha faltado Dostoievski, Thomas Mann, Herman Hesse, Oscar Wilde, Ishiguro y muchos otros. Ahora estoy con Bukowsky. Un saludo y gracias de antemano por tu tiempo. Correo electrónico de Elidan, del 25 de noviembre del 2016 Escrito por Jesús Martínez Nota desde #HomelessEntrepreneur. Si quieres hacer una donación para ayudarnos a mejorar nuestro blog y aumentar nuestra red de periodistas quienes contribuyen escribiendo relatos relacionados al sinhogarismo para acelerar el proceso de ofrecer trabajo y techo, te invitamos a hacerlo via la cuenta bancaria de #HomelessEntrepreneur, IBAN No ES78 0081-1699-53-0001058408 Swift: BSABWEBB, usando el hashtag #Relatos como concepto de transferencia. Gracias!

"El Cobijo de Andrés y Felipe"

Poco a poco habéis ido consiguiendo pequeños objetos que requeríais, desechos de la gente común, pero que graciosamente vosotros habéis aprovechado para improvisar un cobijo, bajo un porche delante de una iglesia. Mantas, carros para recoger chatarra y lo que se tercie, cajas de fruta, muchos cartones para mitigar el frío suelo de la calle, y también para componer algo así como unas puertas que aseguren cierta intimidad. No os gusta hablar con desconocidos, pero cuando os cuento mi relato personal, empezáis a despegaros de esa coraza que los que hemos saboreado las mieles del infierno nos creamos para protegernos de más mal. Andrés y Felipe. Encantado. Os he observado mucho, vivo cerca y paso por aquí a menudo. Algún domingo os he visto tomar un descanso en los bancos de la plaza, absorbiendo los rayos de sol tras una noche muy fría. Veis a las personas creyentes desfilar hacia el templo de Dios, y esperanzados esperáis el fin de la misa para reclamar caridad.

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Eso es lo que menos os gusta. Quisierais no tener que apelar a la caridad, preferís la palabra solidaridad. Que no basta ya vuestro esfuerzo, porque la calle deriva hacia una espiral en la que todos los ítems de normalidad se los traga el averno callejero. Tras muchas puertas picadas, no creéis en el respaldo institucional. Y sí, claro que volveré a visitaros. Estamos en un proyecto y quisiéramos que todos los que quieren salir de la calle puedan hacerlo. No es fácil pero retornaré con alguna noticia. Sé dónde estáis. Y ya me conocéis. Soy de los vuestros. Este artículo ha sido escrito por Daniel Marin, un emprendedor sin techo y su talento es el foto-periodismo. Nota desde la asociación Emprendedores Sin Techo. Puedes realizar una donación para ayudarle a traves de la cuenta bancaria de la asociación Emprendedores Sin Techo con el concepto #Cobijos: IBAN No ES78 0081-1699-53-0001058408

"El Cobijo de Xavi"

El alma de Xavi es nómada y siempre va con todo lo que le cabía en la maleta de aquí para allá. Normalmente recurre a los cajeros, como éste; una paradoja que el drama esté presidido por la foto de un tipo sonriente que pretende atraer al potencial cliente Se trata de la gran incoherencia callejera. Una entidad con ánimos pecuniarios sirve de abrigo a cientos de personas como tú. Dices que lo malo son las luces, que permanecen fluorescentes toda la noche, intensas, y te tapas los ojos con un calcetín para imaginar la noche. Luego están las entradas y salidas lícitas y legítimas de los usuarios, pero te quejas de aquellos que te despiertan a propósito, te insultan, intentan humillarte, a veces hasta te lanzan céntimos con desprecio.

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Aún cuentas recurrentemente aquel infame trabajador que te pegó una patada para que despertases y te marcharas. Cambiaste de cajero, y también me cuentas historias de consideración de otros trabajadores de estas crematísticas entidades, mas explicas que todos aparecen fagocitados por la gran virtud de estos tiempos, la ganancia monetaria. Tú te conformas con un amparo, aspiras a un techo estable, la caída ha sido dura, levantarse no es fácil. Sigue batallando, eres un luchador, y en eso estamos juntos. Este artículo ha sido escrito por Daniel Marin, un emprendedor sin techo y su talento es el foto-periodismo. Nota desde la asociación Emprendedores Sin Techo. Puedes realizar una donación para ayudarle a traves de la cuenta bancaria de la asociación Emprendedores Sin Techo: IBAN No ES78 0081-1699-53-0001058408

Serie ‘Pequeños guerreros’ Ocula

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Entre A y B, C. Entre este y ese, aquel. Entre lo uno y lo otro, lo de más allá.

El activista social Andrew Oliver Funk (Saint Paul, Minnesota, Estados Unidos, 1981), como el gorgonita Ocula, se ha pasado media vida decidiendo entre dos opciones, y en todas ellas ha elegido la elección menos mala. Vertical, existencialista (“me gusta ayudar a los demás”), es la antítesis del escultor Jorge Oteiza (“el hombre transformado por el arte”), ocupando espacios para los sintecho, como si los cajeros de los bancos fueran cajas metafísicas espirituales. Andrew ha fundado la organización sin ánimo de lucro de Barcelona #HomelessEntrepreneur.

Creció en las tierras de los sioux. Pitcher con brazo de hierro. Ladrón de cromos de béisbol (shortstop Dickie Thon,1992) y de poemarios sueltos que le cortaban la respiración, como cláusulas suelo indolentes (“sostén el infinito en la palma de la mano”, William Blake).

Con 12 años tuvo que elegir entre papá y mamá, a petición del abogado matrimonialista que tramitaba la separación de los padres: “¿A quién quieres más?”, le pidió que contestara. Su padre perforaba el suelo texano con las bombas de varilla, buscaba el oro negro con el que pagar las facturas. El chico se quedó con la madre, sin saber que los dos pesaban lo mismo en la balanza de su corazón.

Con 18 años tuvo que elegir entre la carrera de Economía (“me refugiaba en las matemáticas, no tenía que hablar”) y la de Literatura Inglesa, ambas cursadas en la Universidad Estatal de Arizona. Escogió la literatura, el único vehículo articulado que le transportaba más lejos, lejos de los juicios y las bandas y el vacío.

Su libro favorito es Memorias privadas y confesiones de un pecador justificado, de James Hogg (“estoy seguro de que al consignar los horribles sucesos que siguen…”). Pero dejó de leer libros y empezó a leer personas, de resultas del aprendizaje adquirido en el curso de la asignatura “teoría del conocimiento”.

Con 19 años escogió entre dos lenguas extranjeras, asignaturas obligatorias: francés o castellano. Se inclinó por la palabra cervantina, que le abrazó para darle las canciones (Sting), los insultos o medio insultos (“por los cojones”) y la siesta (“lo bueno de aquí”).

Con 22 años se fue a España a cambiar el mundo; no consiguió cambiar el mundo, pero ayudó a que España se espabilase; pronto entraría en la crisis económica y social que todavía la está transformando en un dragón de cola larga.

Recorrió las distancias habidas entre los hostales malolientes, las habitaciones deslustradas y los alquileres caros y faltos de higiene. Viajó cada vez con menos presupuesto, y de los 43 países que ha visitado hay uno al que siempre vuelve: Barcelona, concebida como país, como su casa, como Su Hogar con mayúsculas: “A todas las personas que he conocido les interesa lo mismo: comer, beber y follar, cosas básicas. He ido a sitios pobres y sitios ricos, y en todos ellos las personas son muy parecidas”. En Barcelona se juntan todas esas personas.

Establecido en la ciudad mediterránea, fundó la academia de inglés English Metas. Quería crecer y disfrutar: “Sabía crecer pero no administrar”.

Cerró (“English Metas website is having a make-up!”). Se desorientó. Se metió en una vorágine sin sentido, espiral de autodestrucción, batallas consigo mismo, soledades desafortunadas, inconsolables. “Estuve así de quedarme en la calle [coge una pizca de aire con los dedos]. Iba de sofá en sofá, quemando relaciones”, se sincera.

Visitó los albergues de Cáritas Diocesana de Catalunya, que vio insuficientes.

Para sobrevivir y no tocar fondo (“cuando tocas fondo, haces del fondo tu cobijo, por lo que no es una opción subir”), creó la organización #HomelessEntrepreneur.

“La gente sin hogar lo ha perdido todo, todo, todo: los enlaces, las redes, las amistades… No saben llevar a cabo nada. Incluso si se enfadan no saben cómo canalizarlo… Para mí no son invisibles.”

Reportero. —¿Qué habrías hecho si te hubieras quedado en la calle?

Andrew.—Lo que ahora estoy haciendo.

R. —¿Qué haces?

A. —Crear comunidad.

Entre volver a su anterior posición y seguir con el proyecto para erradicar el sinhogarismo, el barcelonés norteamericano Andrew Funk, el gorganita Ocula, volvió a escoger: escogió lo segundo. “Quiero que el modelo que estoy implantando en Barcelona se exporte a todas las ciudades del mundo.”

Lo segundo es lo primero.

Jesús Martínez 

"El Cobijo de Gabriel"

Gabriel está muy orgulloso de su refugio. Creado ingeniosamente con los recursos disponibles, con sus manos, con los desechos de los otros, imaginación para lograr encontrar el sitio idóneo, premura a la hora de construirlo.

Es su sitio de referencia, aquello que tanto echaba de menos. De momento es lo que tiene, sabe dónde cobijarse cuando llueva, donde dormir cuando se agota, descansar, en fin, en un lugar para él seguro.

Escondido, poca gente pasa por ahí, y amparado por los arbustos, ni infieren su presencia. Ya puedes beber y leer tranquilo. Ya puedes esquivar las miradas inquisitorias, y estar solo de verdad cuando lo deseas, que es casi siempre.

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Sin embargo, Gabriel sueña con un hogar de verdad. Un techo más sólido, para empezar de nuevo una vida donde la seguridad y un descanso verdadero le permitan adquirir empuje y determinación para trabajar, ganarse su pan sin recurrir a la mendicidad, un lugar en el que la cerradura que determina su intimidad sea más consistente que una sábana roja, raída, leve.

Gabriel me cuenta que su refugio es una proyección de algo que él desea con ahínco. Que al raso es un sin vivir, y que al quedarse en la calle enseguida buscó un lugar donde montar el cobijo. Gabriel era conserje, Gabriel cayó en las despiadadas e inmisericordes garras del alcohol tras la pérdida de empleo. Gabriel quiere recuperarse y para ello necesita un hogar como punto de partida.

Nota del autor, Daniel Marin, un emprendedor sin techo. Su talento es el foto-periodismo.

La historia de Gabriel es también mi historia, y puede ser la de cualquier otra persona que sufra un momento de debilidad y desprotección en su vida.

Nota desde la asociación Emprendedores Sin Techo.

Puedes realizar una donación para ayudarle a traves de la cuenta bancaria de la asociación Emprendedores Sin Techo: IBAN No ES78 0081-1699-53-0001058408